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Editoriales
Una vez, le escuché decir a Víctor Guédez que las crisis, ciertamente, son crisis. Pero también son “nuevas realidades” ante las cuales no tenemos las competencias necesarias para poder vivirlas con comodidad. Esto encierra una idea muy importante. Cuando nosotros vivimos la realidad como una crisis, nos colocamos en el lugar de víctimas porque no tenemos poder para actuar sobre ella. Por lo tanto, la crisis nos envuelve, nos disminuye y nos hace sentir minusválidos. En parte es verdad. Pero, cuando vemos la crisis como una nueva realidad ante la cual no tenemos las competencias necesarias para movernos cómodamente en ella; esto nos indica que si tenemos poder para intervenir. Si es una nueva realidad ante la cual no tienes la competencia, te puedes dedicar a desarrollarla. Recuerda, si estás en crisis, hay algo que aprender.
Eduardo Martí
¿Qué tan lejos puedo llegar si no corro el riesgo de confiar en la gente que está a mi lado? Todo líder y persona de éxito se atreve con decisión a crear relaciones sólidas y confiables con sus colaboradores. En lo particular he tenido siempre muy claro que prefiero pasar un mal rato de vez en cuando por confiar demasiado que vivir atormentado al no poder confiar en nadie. Así que en principio asumo que todo ser humano es digno de confianza hasta que demuestre reiteradamente que no lo es. Presumir que el otro no es confiable es una falta de respeto y cierra posibilidades de acción conjunta. Cuando hago un depósito genuino de confianza en el otro y sello el acuerdo de confianza, difícilmente me fallan. Los beneficios de rodearte de gente confiable justifica todo el esfuerzo por aprender a hacerlo.
Eduardo Martí
Todos los temas vinculados a credibilidad, integridad, congruencia, confianza, son tan importantes para que una persona sea valiosa y respetada. Además es una condición central del liderazgo y el éxito. Si yo no proyecto seguridad y confianza será muy difícil que la gente me quiera acompañar y me apoye. Si yo me comprometo a algo y no cumplo, mi credibilidad se erosiona y disminuye. Por eso es que decimos que la credibilidad de una persona se construye cumpliendo los compromisos. Por otro lado, mi credibilidad y confianza se incrementa cuando asumo un compromiso permanente con la verdad, es decir, no diciendo mentiras ni hablando de los demás a sus espaldas. Súmale a la lista, la valentía de reconocer mis errores y pedir disculpa. Nada fácil ser confiable pero, altamente beneficioso. Como para tomarlo en serio.
Eduardo Martí